Quieres prepararte bien y saber qué necesitas tener a mano para empezar. ¿Cuánto tiempo te llevará a la semana o al día? ¿Y cuánto tiempo durará? Te contamos más al respecto.
¿Qué puedes preparar en casa?
Cuando tu bebé da los primeros pasos hacia el control de esfínteres, aún no necesitas muchas cosas. Al principio, tu bebé seguirá llevando el pañal. Por lo tanto, todavía no tienes que preocuparte por evitar los accidentes. Sin embargo, es útil tener ya en casa lo siguiente:
- Libros sobre el control de esfínteres. Por ejemplo, de la biblioteca.
- Un tarrito para tu hijo.
- Un reductor para el inodoro
- Un taburete o una escalera junto al baño
- Si quieres: una cajita para guardar peluches o muñecas.
- Pañales, porque tu bebé seguirá usándolos por ahora
¿Cuánto tiempo lleva?
Para dar el primer paso hacia el control de esfínteres no necesitas mucho tiempo. Bastan unos pocos momentos al día o a la semana. Lo más importante es que empieces de forma lúdica. Y que tú mismo sepas cuáles son los pasos y cómo vas a abordarlo aproximadamente. De esa manera, sabrás qué puedes esperar. Solo más adelante, durante la práctica sin pañal, es útil que puedas dedicar algo más de tiempo a practicar en casa. Despertar la curiosidad de tu hijo y familiarizarlo con el orinal y el inodoro se puede hacer perfectamente durante el fin de semana. O en pequeños momentos por la mañana, la tarde o la noche. Unas cuantas veces a la semana es suficiente. Hazlo de forma distendida y lúdica.
¿Cuánto tiempo dura?
El proceso de aprendizaje para ir al baño varía en cada niño. La mayoría de los niños lo consiguen en un plazo de 2 a 5 meses, contando desde el primer paso. Hay 4 pasos y cada uno suele durar unas semanas. El proceso puede ser más rápido si dispones de más tiempo y atención y puedes estar mucho en casa, o si, por ejemplo, tienes unas semanas libres. También puede ayudar que otras personas que cuiden a tu hijo le guíen de la misma manera. Por ejemplo, los abuelos que lo cuidan, la guardería o la cuidadora.
Cada niño es diferente
Ten en cuenta que cada niño aprende y se desarrolla a su manera. Al igual que aprender a caminar y a hablar, el control de esfínteres se adquiere más rápido o con mayor facilidad en unos niños que en otros. Eso es totalmente normal. Lo más importante es animar a tu hijo, hacerlo juntos como un equipo y dedicarle tiempo y atención. Sigue el ritmo de tu hijo: ni demasiado lento, ni demasiado rápido.



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