¿Tienes prisa? Tómatelo con calma

Te explicamos por qué es importante mantener la calma. Incluso cuando tu hijo esté a punto de empezar el colegio.

Inspira, espira

Quizástengas la sensación de que te falta tiempo. Para tu pequeño es importante que sigas todos los pasos y no te precipites. Intenta mantener la calma, así que no le digas que tiene que ir más rápido. Céntrate en el aquí y ahora: ya habéis empezado, eso es lo que cuenta. Así que empieza por el paso 1 y sigue todos los pasos con calma. Fíjate bien en lo que tu hijo ya sabe hacer y síguelo. Hazlo de forma lúdica y desenfadada, por ejemplo, bromeando al respecto y leyendo cuentos. Felicita mucho a tu hijo y a ti mismo mientras practicáis. Haz del baño un lugar acogedor y cuéntales a los demás que estáis aprendiendo a ir al baño. Sois un equipo, ¡podéis hacerlo!

Animar a aprender algo nuevo

Cuando los niños notan que sus padres están muy estresados, a menudo lo absorben. A veces eso les da miedo o les enfada, y entonces ya no quieren seguir. O se bloquean, o empiezan a portarse mal. O se esfuerzan muchísimo por hacer pis o caca, aunque en realidad no les haga falta. El aprendizaje de la higiene consiste en que tu hijo aprenda a sentir lo que ocurre en su cuerpo. Y que entienda: cuando tenga ganas, voy al orinal o al baño, igual que los mayores. Eso es algo que tu hijo debe aprender, practicando mucho. Animarle ayuda, pero enfadarse o decirle que tiene que darse prisa no sirve de nada.

No obligar ni ser severo

Obligar a tu hijo a ir al baño no sirve de nada. Esto puede asustarle o enfadarle, lo que suele hacer que el proceso se alargue aún más. Intenta animarle, invitarle constantemente y dejar que practique de forma lúdica. Dile a tu hijo que ya es mayor. ¡Qué valiente por querer practicar! ¡Muy bien! Incluso si tú mismo sientes la presión del tiempo, porque tu hijo está a punto de empezar el colegio.

Ve poco a poco con tu hijo. Haz que el baño sea un lugar agradable y lleva a tu hijo contigo cuando vayas. Practica con peluches o muñecos en el orinal. O bailad un poco o cantad una canción cuando vayáis al baño. Dale muchos elogios a tu hijo, incluso por los pequeños avances. Ser estricto no suele ayudar, pero ser claro sí. Y practica con regularidad. Puedes acordar que todos en la familia vayan al baño antes de comer, incluido tu hijo. «No pasa nada si no sale nada, pero vamos a intentarlo. Igual que todos. Después nos comeremos algo rico». Se puede ser claro sin enfadarse ni poner cara de enfado. Después de intentarlo, dale enseguida un elogio o choca los cinco.