No te saltes ningún paso, porque si no tardarás más
Aunque tu hijo ya sea un poco mayor, empieza por el primer paso. Muchos padres piensan que hay que quitarle el pañal de inmediato. Pero precisamente para los niños de 3 o 3,5 años eso les resulta bastante extraño. Porque llevan toda la vida con pañales, están acostumbrados a ello. Aún no han aprendido a sentir lo que pasa cuando se quitan el pañal. Y a menudo tampoco saben muy bien para qué sirve el baño. Aunque nosotros pensemos que sí.
Empieza por el paso 1
Empieza, pues, hablando de caca, de pipí, del baño y del orinal. Lo bueno de esta edad es que, a menudo, ya entienden un poco más y pueden expresarse mejor. Gracias a tus explicaciones, suelen ser capaces de nombrar antes lo que sienten. Primero después de ir al baño, luego durante y, finalmente, antes de hacer pipí o caca. Eso ayuda en el proceso de aprendizaje para ir al baño. Pero no te precipites, cada niño es diferente. A veces, para un niño de 3 años y medio, resulta más difícil quitarse el pañal. Así que empieza por charlar y familiarizarte con el tema, y luego pasa de vez en cuando una hora sin pañal (pasos 1 y 2). Deja que tu hijo se acostumbre a la sensación. Luego, ve ampliando poco a poco esas horas (en los pasos 3 y 4).
Seguir jugando tranquilamente con el pañal puesto
Muchos niños de 3 años y medio o más están tan acostumbrados a llevar pañal que les parece bien. En realidad, es lógico: el pañal suele sentarles muy bien y tu hijo puede seguir jugando tranquilamente. Los niños de 3 años o más están tan acostumbrados a llevar pañal que, a menudo, no quieren cambiarlo.
Decisiones y momentos fijos
Es útil darles a elegir, pero sin perder el control. Así que tú decides qué se hace, pero tu hijo puede elegir cuándo. Por ejemplo: «Ahora mismo le vamos a quitar el pañal. ¿Prefieres que sea antes de comer o después?».
También puede ser útil seguir unas rutinas fijas. Por ejemplo, que todos los miembros de la familia vayan al baño al despertarse, antes de salir de casa y antes de comer. Así, tu hijo se dará cuenta de que eso es lo normal, que forma parte de la rutina.
¿Qué más puede ayudar? Decirle que entiendes perfectamente que prefiera seguir jugando. O dejar que tu hijo se lleve algún juguete al orinal o al baño. Así, tu hijo sabrá: «¡Qué bien, puedo seguir jugando!». Esa idea suele ayudar a que vaya un momento al orinal o al baño.
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