Por supuesto, puedes empezar cuando tu bebé esté listo. Empezar en torno a las fiestas de diciembre o durante una mudanza no es muy conveniente. Pero no tienes por qué esperar hasta el verano. El buen tiempo no es un requisito imprescindible. Lo más importante es que tanto tu hijo como tú estéis preparados y le prestéis atención. Durante la fase de práctica (pasos 3 y 4), puede ser útil disponer de algo más de tiempo para practicar con tu hijo. Por ejemplo, si estáis de vacaciones. Algunas madres empiezan con el control de esfínteres del mayor durante la baja por maternidad del pequeño. Por supuesto, para ello hay que tener energía.
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