Lo mejor es empezar de forma lúdica, leyendo juntos libritos sobre el control de esfínteres y llevando a tu hijo al baño. Puedes hacerlo cuando vayas tú al baño o cuando no haya nadie dentro. Coloca un orinalito en la habitación y prueba a ponerle un pañal a una muñeca o peluche de tu hijo. Así que no hace falta que prepares a tu hijo de forma especial. Empieza por nombrar lo que hay dentro del pañal de tu hijo: «Oye, creo que has hecho pipí». O: «Huelo un caca. ¿Vamos a ver si está en tu pañal?». Explícale que los niños mayores y los adultos no llevan pañales, sino que van al baño. «Y tú también te estás haciendo mayor, ¿verdad? ¡Pronto tú también podrás hacerlo!»
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