A veces, un niño está a punto de aprender a ir al baño, pero de repente parece que ya no le apetece. Cuando se hace pis en los pantalones, parece que no le importa. ¿Cómo lo solucionáis?
Intenta volver a motivar a tu hijo. Si es posible, involucra a otras personas que se ocupan de él, como los abuelos, la niñera y el personal de la guardería o la cuidadora. Recuérdale que ya es una niña mayor o un niño mayor, que ya casi va al baño. Igual que los niños mayores y los adultos. ¡Qué bien lo hace! Dale muchos elogios mientras practica y hazlo de forma lúdica. En el caso de niños algo mayores o más sensibles, puede ayudar establecer rutinas fijas, en las que todos vayan al baño a determinadas horas. Por ejemplo, al levantarse, antes de comer, antes de la siesta, antes de salir a la calle. Participa tú también. Así se convertirá en algo habitual, algo que hace toda la familia. O hazlo aún más divertido. Pon una canción y ve bailando al baño o al orinal. Llévate peluches o algún juguete. Recompensa con elogios, choca los cinco o un bailecito. ¡No es algo que haya que hacer, sino algo divertido!
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