Ser autónomo durante el día significa que el niño es capaz de sentir y reconocer la necesidad de ir al baño y acudir por sí mismo al orinal o al inodoro a tiempo. También implica ser capaz de aguantarse hasta el momento adecuado. El niño realiza por sí mismo tareas sencillas, como vestirse y lavarse las manos. Después, sigue con su día.
El control de esfínteres es algo más que simplemente no mojarse; también tiene que ver con la autonomía. El control nocturno suele llegar más tarde que el diurno, a veces incluso años después.
Así se reconoce a un niño que ya sabe ir al baño: el niño dice «tengo que hacer pis», deja de jugar, va al baño, se baja los pantalones, hace pis en el orinal o en el inodoro, se limpia, se vuelve a subir los pantalones, tira de la cadena y se lava las manos, a veces con un poco de ayuda. Y de vez en cuando todavía se le escapa un pis, pero mientras no pase todos los días, ¡es algo normal!


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