El miedo a hacer caca es la ansiedad o la reticencia a defecar. Un niño puede retrasar la evacuación por miedo a la sensación, al ruido o a soltar.

Ejemplo: un niño no quiere hacer caca en el orinal y se aguanta durante mucho tiempo. El miedo a hacer caca es algo habitual. Los ejercicios de relajación (por ejemplo, hacer pompas de jabón) o decorar el baño de forma divertida pueden ayudar.