Lavarse las manos consiste en limpiarlas con agua y jabón. En el contexto de la higiene personal, forma parte de la rutina tras ir al baño y ayuda a eliminar la suciedad y los gérmenes.

Ejemplo: después de ir al baño, el niño y el padre se dirigen al lavabo. Se mojan las manos, se enjabonan y se aclaran, y luego se secan bien.