El entrenamiento para ir al baño consiste en practicar cómo reconocer y controlar la necesidad de orinar y los horarios para ir al baño. Se trata de tomar conciencia de la necesidad de orinar y encontrar un ritmo adecuado.

Ejemplo: un niño presta atención a sus propias sensaciones y se sienta un rato en momentos fijos, de modo que se establece una rutina clara a lo largo del día.

Así es como ayuda: el concepto pone palabras al ritmo y a las señales emocionales. Hace visibles los patrones y contribuye a que el día sea predecible.