Es bueno saberlo
- A muchos niños les da miedo o les resulta intimidante ir al baño. Es normal.
- Es posible que a tu hijo le parezca alto el inodoro, que se asuste con todos los ruidos y salpicaduras, o que tenga miedo de caerse dentro del inodoro. Sobre todo si tu hijo es sensible o se asusta con facilidad.
- Tómate en serio a tu hijo. Para los niños, la fantasía y la realidad aún se mezclan. Por eso, es posible que tu hijo piense de verdad que puede caerse al inodoro y que luego se tire de la cadena. Piensa en lo aterrador que sería eso.
¿Qué puedes hacer?
- ¿Tu hijo aún no quiere ir al baño, pero sí al orinal? No pasa nada. Sigue practicando a las horas habituales.
- Lleva a tu hijo al baño aunque todavía no tenga ganas de hacer pis o caca. Mirad juntos el inodoro. Tira de la cadena y observad, tocad y escuchad todo lo que ocurre. Comenta: ¡Cuántos ruidos! ¿Qué oyes? ¿Qué ves?
- Coloca un peluche o una muñeca en el inodoro con el adaptador. Finge que al peluche también le da un poco de miedo. Di: «Al Oso le da un poco de miedo. No quiere caerse al inodoro. Pero se le sienta muy bien. Y no se cae al inodoro. Le ayudamos. ¡Bien hecho, Oso!».
- Consigue un adaptador para el inodoro y un taburete o una escalera adecuados. Así, tu hijo podrá subirse al inodoro sin problemas y sentarse con firmeza, con los pies apoyados en el taburete. Así se sentirá más seguro.
- ¿Tu hijo quiere sentarse en el inodoro, pero se levanta enseguida? No pasa nada. Con unos segundos basta. Felicítale por intentarlo.
- ¿Tu hijo quiere mirar o sentarse en el baño? Entonces quédate cerca. Deja la luz encendida y la puerta abierta. Dile: «Lo hacemos juntos. No me voy a ir. Estoy aquí. ¡Muy bien!».
- Muchos niños de entre 2 y 3 años y medio alternan el uso del orinal y el inodoro, incluso aunque ya controlen sus esfínteres durante el día. No pasa nada. Es más importante que tu hijo haga pis y caca sin problemas que que lo haga necesariamente en el inodoro. La transición al inodoro ya llegará.
- No le preguntes constantemente a tu hijo si quiere probar el orinal, sino solo una o dos veces al día. En esta etapa, lo más importante es reconocer las señales y estar a tiempo junto al orinal.
Consejos
- Id juntos al baño aunque tu hijo aún no tenga ganas. Describe lo que oís y veis. Deja que tu hijo se acostumbre poco a poco. Explícale que puede resultar un poco emocionante.
- Coloca el bote en el cuarto de baño.
- Lleva a tu hijo contigo cuando vayas al baño. Así se irá acostumbrando poco a poco.
- Elogia a tu hijo cuando quiera probar a ir al baño. ¡Qué valiente!
- Sigue practicando con el orinal. También se puede aprender a ir al baño con un orinal. Ya llegarás al inodoro.
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